Como lo comentamos en el tema anterior, los retenedores son el broche de oro al final del tratamiento de ortodoncia,  estos sirven para que tus dientes se terminen de acomodar en la posición a la cual los ha llevado el ortodoncista.
Hay varios tipos de retenedores, los más comunes son:
Retenedores de acrílico removibles: llevan un alambre en la parte anterior y a los lados, para que los dientes se mantengan en posición, pueden ser de diferentes colores, según el gusto del paciente.

+ Retenedores plásticos transparentes removibles: estos son muy cómodos y estéticos, no se notan cuando los llevas puestos.

Los retenedores removibles son delicados y tienes que quitártelos para comer. Es importante que tengas una cajita especial donde guardarlos, ya que es muy común que se pierdan o se quiebren por almacenarlos en servilletas o bolsitas plásticas. Hay productos especiales que sirven para que puedas mantener tus aparatos limpios y siempre estén como nuevos.

+ Retenedores fijos linguales: estos constan de un alambre que va fijado en la parte posterior de los dientes, son cómodos y no debes preocuparte por estar pendiente de quitártelos o ponértelos. Al tener estos retenedores es importante asistír a tus limpiezas dentales puntualmente, porque a veces pueden acumular placa bacteriana.

Recuerda que las terceras molares o muelas del juicio pueden ejercer presiones en los dientes y hacer que estos pierdan la alineación. Es muy importante que sigas los concejos de tu ortodoncista si es necesario extraerlas.

Toma en cuenta las recomendaciones, si lo haces, lucirás unos dientes muy lindos, y lo más importante, para toda tu vida.

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